Toda una vida cabe en una sola maleta.
A sus 71 años, Mamadou Ba prepara una nueva mudanza. Pero esta vez no huye. No busca sobrevivir. Esta vez se marcha hacia algo que llevaba años sin sentir: paz.
Durante mucho tiempo, las calles de Valencia fueron su casa. Dormir entre cartones, pasar frío y vivir invisible se convirtió en rutina después de una vida marcada por decisiones difíciles, la cárcel y la exclusión. Antes de eso hubo mucho más: Senegal, el ejército, la noche, las drogas, trece años en prisión y una caída lenta que parecía no tener final.
Hasta que alguien le volvió a mirar a los ojos.
Hace año y medio, Mamadou llegó al Casal de la Pau. Y poco a poco, con acompañamiento, escucha y humanidad, comenzó a recuperar aquello que creía perdido. Hoy habla con serenidad, vuelve a leer libros, sonríe al hablar del futuro y se prepara para comenzar una nueva etapa en una residencia de mayores.
Dice que ha recuperado “la humanidad perdida”.
Y quizá esa sea la parte más importante de su historia. Porque detrás de cada persona en situación de exclusión hay mucho más que un pasado. Hay heridas, soledad, miedo… pero también posibilidades. También esperanza.
En el Casal de la Pau seguimos creyendo en las segundas oportunidades y en el poder de acompañar a las personas cuando más lo necesitan.
Si quieres conocer la historia completa de Mamadou, puedes leer la entrevista publicada por Las Provincias.