El Casal de la Pau

Grupo del Casal El Casal de la Pau es una Asociación declarada de utilidad pública dedicada a la atención de personas reclusas y ex-reclusas en situación de vulnerabilidad extrema e indefensión social, partiendo de sus necesidades e intereses. Nuestro ámbito de actuación es nacional, ya que atendemos a personas provenientes de cualquier prisión del estado. Pretendemos atender y acompañar a estas personas; nuestro planteamiento se centra en el acompañamiento a cada una de ellas en su recorrido vital, respetando su libertad personal. La sede de la asociación está ubicada en la Calle En Llopis, 4. Valencia.

Noticias

Saluda de la JD entrante a la JD saliente



Desde la nueva J. D., queremos reconocer y agradecer a la J. D. saliente (CarmenBlat, Bertha del Mar, José Luis Duval, Paco López, Pilar Maldonado, VicenteMartínez, José Luis Olmos, María Rodríguez) lo que han trabajado y contribuido cadauno, desde su puesto de responsabilidad , a favor de la Asociación a la que todosqueremos y que deseamos que siga creciendo.Respetamos, ¡cómo no! su decisión de dejar su puesto de dedicación y trabajo en la J.D. pero no dudamos que seguirán colaborando en el Casal y con el Casal como lo hanhecho hasta ahora; con eso contamos.Deseamos, si es esa vuestra disposición, usar vuestra experiencia para iniciar nuestrotrabajo en los puestos de responsabilidad a los que nos hemos comprometido.Gracias por vuestra entrega y compromiso.Todos los que queremos lo mejor para esta Asociación, entre los que os contáis,seguiremos empeñándonos en trabajar por ella.

El Adiós de José Antonio a Rocío Gómez-Ferrer



El Adiós de José Antonio a Rocío Gómez-Ferrer Tuve mi primer contacto con Rocío Gómez-Ferrer, en una comida organizada por Gonzalo Iranzo en la casa de éste en Bétera. Para mí, que he hecho muchas entrevistas para divulgar o extender la idea del Casal de la Pau, ésta era una nueva perspectiva. Se me proponía facilitarle a Roció que escribiese un texto largo sobre mi persona. Me sonaba raro. Rocío Gómez-Ferrer, en la circunstancia personal de baja laboral por enfermedad grave, había aprovechado el tiempo para hacer un curso de los que ahora llaman de escritura creativa. Como punto final de ese curso, aceptaba el reto, que otros le proponían, de hablar de mi persona. Hasta es posible que, de entrada, se acercara con alguna prevención. Yo representaba el mundo que ella, como Secretaria Judicial -hecho que yo desconocía-, conocía desde el otro lado. También yo empezaba aquella historia con alguna prevención, pero sabía de la circunstancia personal de Rocío y acepté. Se le facilitó a Rocío material escrito de la historia del Casal de la Pau. Pero Rocío quiso conocerme y vino a mi casa. Tenía un propósito claro: quería saber de mi persona más allá del personaje. Es decir, para saber de mí, se acercó a mi mundo que es mi casa, mi pueblo y mis relaciones que, en ocasiones, pueden parecer disparatadas. Y lo hizo con respeto y haciendo un esfuerzo por entenderme. Y me dejó acercarme al suyo. Nos comprendimos en nuestra personal debilidad. Coincidíamos en algo fundamental: Rocío y yo íbamos siendo cada vez más limitados yo por la edad y ella por su enfermedad- y los dos éramos bien capaces de intentar encajarlo. Había llegado el momento de mirarnos con piedad a nosotros mismos y a todos. Repasar nuestro pasado y sentirlo como lo que había sido: nuestro esfuerzo por construir nuestra manera de ser personas que piensan libremente y que quieren hacer el bien. Así que yo esperaba su llegada siempre con el deseo de encontrarla un poco mejor. Y llegaba Roció consciente de que su tiempo no era baladí: de que lo necesitaba para comprender hasta el último instante lo que es la vida, la suya y de los otros. Y se encontraba con alguien que, a lo largo de la conversación, atendía decenas de temas y le invitaba a escuchar los pajaritos. El resultado final fue su libro. Pero fue también nuestra amistad. Su libro, un escrito emotivo, que pasó de llevar por título Hijos del olvido - José Antonio Bargues: una vida entre galeotes a Todos tenían llave - La apuesta de José Antonio Bargues por la libertad. El cambio va cargado de significado: lo importante es facilitar la llave que aumenta las posibilidades de vida. En el horizonte de un final personal previsible, mutuamente comprendimos aquello de "que no se turbe vuestro corazón". Nos trabajamos la paz. Rocío tenía siempre la disposición a mirar de frente y mantener una espera esperanzada. Aprendí de ella y de su coraje. Sí. Podemos tener esperanza porque en la casa del Padre hay muchas moradas. Y, aunque Rocío nos falta, ¡claro que nos falta!, tengo claro que Rocío dejó "su casa" para entrar en su casa. Adiós, Rocío, y ¡hasta siempre!

Agradecimiento de José Antonio Bargues a la JD que cesa



Agradecimiento de José Antonio Bargues los miembros de la Junta del Casal de la Pau que cesan (18-09-2020) Cada vez más -creo que como cosa de la edad que es una experiencia que todos compartimos- me veo en la necesidad de pedir perdón. Perdón por lo que digo y perdón por lo que dejo de decir. Olvidé dar las gracias como debía a los miembros de la Junta que, al dejar de presentar su candidatura, decidieron no seguir.  El caso es que ayer día 17 de septiembre celebramos la asamblea del Casal de la Pau. En esta ocasión, aunque era la asamblea ordinaria, tenía un cierto carácter extraordinario. Varios miembros de la Junta me habían pedido insistentemente dejar la Junta y esto obligaba a hacer un proceso electoral con presentación de candidatos.  El caso es que,  de hecho, uno a uno, todos los que hasta ese momento   habían formado parte de la Junta se habían integrado porque, en su momento, yo personalmente se lo había pedido y la asamblea había ratificado mi propuesta . Todas y todos: Carmen Blat, José Luis Duval, Paco López, Pilar Maldonado, Bertha del Mar, Vicente Martínez, José Luis Olmos y   María Rodríguez.  Y se lo había pedido porque me inspiraban confianza. Todos y todas me inspiraban confianza y me siguen inspirando confianza. Quiero decir: si la selección la tuviera que hacer yo personalmente, les volvería a pedir a todos ellos y a otros muchos más que formaron parte de la junta.  En la circunstancia de que cinco de los miembros me habían pedido no repetir, confiaba en que el Casal de la Pau cubriría las ausencias con nuevos y comprometidos socios.   Comprobar que hubo una decisión unánime de no presentarse a la reelección me dejó de entrada -sin perder la esperanza- una dosis de intranquilidad. La situación de pandemia hacía difícil la comunicación personal ágil y directa.   Por mi forma de ser siempre preferiré una junta en la que las opiniones no respondan ni a posicionamientos de grupo ni a obcecaciones, sino a la reflexión y al compromiso personal de quien no huye del contacto con la realidad.   Puedo decir ahora que la junta que decidió ser sustituida el 17 de septiembre ha funcionado realmente como una junta de debate implicado y comprometido. A las personas que, por decisión personal de no presentarse, han dejado de formar parte de la junta, el Casal de la Paz tiene mucho que agradecerles. El Casal de la Pau y yo personalmente.   No es fácil haber tenido que bregar por parte de José Luis Duval o de Paco López con una persona como yo que, por la misma historia personal, puedo llegar a confundir el Casal de la Pau y todos los que conviven, con mi casa y mi familia. Reconozco que me ha podido siempre la idea o el carácter de casa y familia de nuestra asociación. Quizá sin ser del todo consciente de que al final, siempre aparece sacando la cabecita la parte de empresa con sus cuentas y sus contratos y sus contratados, que necesita de unos recursos y de una administración clara. Y durante años allí han estado respondiendo José Luis Duval y Paco López.  No podéis ni imaginar hasta qué punto pienso que el Casal de la Pau sigue necesitandoos.  A Carmen Blat, ella sabe de mi confianza y de mi amistad desde hace tantos años.  Una enfermería, una cocina, una limpieza diaria necesita de un control implicado que va mucho más allá de las Juntas Directivas. Y aquí han estado bien presentes Pilar Maldonado, Vicente Martínez, Bertha del Mar y María Rodríguez. A María le debo agradecer también su especial preocupación por mi persona, que ya me va bien, ya.  A José Luis Olmos que se ha hecho cargo de las relaciones del equipo penitenciario con la junta sé que, bueno como es de natural, habrá sufrido en determinados momentos  por las tensiones que siempre pueden darse entre diversas visiones de las cosas. Mejórate, José Luis, que te necesitamos! Te necesita el Casal de la Paz!  A todos y cada uno de vosotros -a José Luis Duval, Paco López, a Carmen Blat, a Bertha del Mar, a Pilar Maldonado, a José Luis Olmos, a Vicent Martínez y María Rodríguez- a todos daros las gracias pero también pediros que sigáis bien presentes.   El Casal de la Paz sigue siendo la casa necesaria para tanta gente que vive la intemperie! Ni vosotros ni yo podemos huir de esta realidad porque sabemos muy bien que nos implica.   Gracias. 

Elegida nueva Junta Directiva del Casal de la Pau



NOTA DE PRENSA Elegida nueva Junta Directiva del Casal de la Pau    Valencia 17 de septiembre de 2020   El Casal de la Pau renueva todos sus cargos directivos. José Antonio Bargues Marco ha vuelto a ser elegido y se dispone a llegar al frente de la entidad cuando ésta cumpla 50 años en  2022. La asociación  impulsa decididamente las elecciones democráticas en la elección de cargos  y  consolida la paridad como seña de identidad de su órgano rector.   La Asamblea Ordinaria se ha celebrado hoy ya que las dificultades creadas por la pandemia  COVID-19, impidieron reunirse en  el mes de junio. En estos momentos en los que se mantienen restricciones importantes por la prevención sanitaria y para dar las mejores garantías de prevención y seguridad la reunión ha tenido lugar en la Iglesia de Santa Mónica de Valencia, que ha prestado una gran  colaboración  y ha dado todas las facilidades. Por eso el primer agradecimiento de toda la asamblea ha sido para la Iglesia de Santa Mónica, para todas las personas que la conforman y en especial para su párroco D. José Ricardo. La asamblea ha elegido por votación directa y secreta a través de papeletas a las nuevas personas que por un mandato de 5 años guiarán los pasos de esta entidad 100% valenciana y con un amplio camino recorrido en el acompañamiento de las personas reclusas y ex reclusas. El nuevo equipo ha quedado conformado por las siguientes personas: José Antonio Bargues Marco de 80 años de edad, sacerdote y licenciado en psicología; Tomás de la Rosa Martínez de 71 años de edad, empresario; Eva Luna Alonso de 66 años, diplomada en seguros; Francisca López Luján de 63 años, enfermera; Benjamín Durbán Colubi de 69 año, abogado laboralista jubilado; María José Martínez Criado de 67 años, abogada jubilada; María Jesús Velasco Laiseca, Vicente Cervera Centelles de 70 años, médico en activo y Pasqual Pastor Gordero licenciado en pedagogía musical. Tal y como ha dicho José Antonio Bargues al dirigirse a la asamblea: "Los-as socios-as son la fuerza del Casal de la Pau. Para dedicarnos a las personas más desfavorecidas y necesitamos el compromiso de vuestra solidaridadQue nuestros límites no nos impidan hacer todo lo que es necesario. Convirtamos nuestra pluralidad en eficiencia para abordar la complejidad de la intervención con la mirada puesta sólo en el acompañamiento de las personas excluidas." Una gran noticia para la sociedad valenciana que en medio de la pandemia ve como un puñado de mujeres y hombres  libremente asociados-as dan un paso al frente en su compromiso por continuar reforzando la solidaridad con el acompañamiento a las personas reclusas y ex reclusas.